Cosas varias que encuentro por ahí...

miércoles, 17 de agosto de 2011

20 polvos, Rafael Fernández.

Sigo al Ezcritor desde hace muchos años, y siempre me ha sorprendido que consiga escribir textos que bordean lo grotesco y obsceno, pero que a menudo dejan una sorpresa o un sabor a algo indefinido al final. Creo que tiene bastante mérito lo que hace, y deseo que pueda ganarse la vida como escritor. Espero que no vuelva nunca a los videos ni a ninguna otra aventura financiera de esas tan infantiles que a veces persigue.

Esta novela tiene una primera parte bastante buena, con buen ritmo, interesante, y con una imagen de él escapándose de la casa donde vive como de la vagina de una jirafa que es un hallazgo. La parte de Madrid la encontré más aburrida; es prácticamente una repetición de sus entradas en sus varios blogs, y el final es una tontería absoluta que casi me arruina el libro. No obstante, creo que es un libro interesante, si, al menos, `para comprobar como la pura voluntad de hacer algo puede superar muchas dificultades: esta es una persona que nunca pudo estudiar, sufrió de niño, trabajó desde muy joven, y que a base de redaños y deseo, ha escrito y vendido algunos de sus libros.

La batalla del mar salado, Hugo Pratt.

Hace años le regalé eta obra a mi sobrino, que por entonces contaría quince años, sabiendo que algún día volvería a mis manos para podérmela leer. Lo primero de todo es que a todos nos gustaría se Corto Maltés, y pasarnos la vida entre palmeras y cocoteros, fumando habanos y de vez en cuando cruzando los mares en un velero. Y con alguna aventura para evitar que la vida se hiciese demasiado monótona.

El dibujo es claro, las imágenes sugerentes, los personajes bien construidos con pocas líneas (hablan bastante poco, y cuando lo hacen dan información imprescindible), y junto con los paisajes, todo el comic produce una impresión de nostalgia por un tiempo mejor cuando los hombres eran hombres y las aventuras aventuras. Añadiendo a eso la ambivalencia moral que Corto produce durante la primera mitad del relato, da un conjunto imprescindible. Muy bueno.

Doña Eustolia blandió el cuchillo cebollero, Paco Ignacio Taibo II.

Otra colección de cuentos de PIT-II, aunque ahora todos ellos tratan de la lucha obrera en la fábrica. Sindicalistas que intentan organizar al pueblo, sindicatos charros, patrones esclavistas y qué quiere decir la lucha obrera. Este me gustó más, sobre todo el que da título al libro, el de la araña (la toma de conciencia de un obrero), y desgraciadamente, el relato verídico de la lucha obrera en "Irapuato, mi amor" y que cierra el libro. Al terminar me daban ganas de encaminarme a las barricadas.

Cuttlas, Integral II (Calpurnio).

Qué bueno es Calpurnio. Dibujo miniumalista, cuatro ideas y mucho ingenio. Estos comics los tenía ya en varios volúmenes (menos uno) que fue sacando Glenat, pero no pude resistirme a comprar la integral para evitar perder los que me faltaban. Y el de Matrix en Oklahoma, pero el whisky es gratis, es antológico...

Sólo tu sombra fatal. Paco Ignacio Taibo II

Un libro de cuentos policiacos y de ciencia ficción de Paco Ignacio Taibo. Lo de policiacos y de ciencia ficción es un poco un decir, porque en realidad son cuentos sobre los mismos temas y personajes que le interesan siempre a PIT-II: la lucha contra la opresión del poderoso. No me disgustó, pero tampoco ninguno de los cuentos se queda en la memoria. En general son flojos, pero tampoco es una mala lectura de verano si no se tiene otra cosa.  

martes, 9 de agosto de 2011

Vida en otro planeta, Will Eisner.

Me gusto mucho esta novela gráfica que me dejó mi sobrino Jorge. En el mundo de la guerra fría se descubre repentinamente una señal inteligente de origen extraterrestre. A partir de esta premisa, Eisner da una visión desesperanzada de la humanidad, que es incapaz de superar sus diferencias para contestar de forma razonable. Demasiados intereses creados, supongo. Muy buena.

Los cuatro ríos, Fred Vargas, ilustrado por Edmond Baudoin

Novela de Fred Vargas, ilustrada por Edmond Baudoin. Mucho texto, lo que la aleja de la novel gráfica, y la hace más bien una novela ilustrada. El dibujo da una falsa impresión de sencillez, fuertemente oscuro, casi tenebroso, lo que ayuda a entender la atmósfera tenebrosa  de un París donde se suceden crímenes sin sentido, hasta que un atraco callejero rutinario termina llevando al verdadero culpable.