Cosas varias que encuentro por ahí...

miércoles, 31 de octubre de 2012

El cuento del cortador de bambú, anónimo (ed. de Kayoko Takagi).

  Historia tradicional japonesa. Un cortador de bambú encuentra una niña al cortar un tallo, y desde entonces prospera. La niña se transforma en poco tiempo en una mujer bellísima a la que cortejan diversos pretendientes  A cada uno le pide una misión casi imposible y todos fracasan. Al final debe volver a la luna, de donde procedía y al hacerlo olvidará el amor d todos los que la rodeaban y que ella misma sentía intensamente. ¿Una parábola de la vida y la muerte?

Calcule con éxito en ajedrez, de Valeri Beim

    Una basura de libro: hinchado, aburrido, incoherente, inútil... No enseña a calcular nada. Para intentar vender la burra, crea un "método" que es completamente inaplicable, y que se reduce más o menos a "siga usted mirando que ya se le ocurrirá algo".  Menos mal que me lo había dejado Jose, que si no, vuelvo a la tienda y asesino al dependiente.

Sense and sensibility, de Jane Austen.

¿Qué puedo decir? No es Orgullo y Prejuicio, pero está bien. Un poco melodramático a veces (como con la enfermedad de Marianne y la escena de Willoughby), pero es un Jane Austen, y como siempre una obra maestra. Eso sí si tuviera que releerme algún libro suyo elegiría sin dudarlo el OyP a cualquier otro...

La espuma de los días, de Boris Vian

    Estoy muy satisfecho de haber vuelto a leer este libro. Sigue siendo tan hermoso como la primera vez, y no ha perdido nada de su frescura. Incluso aprecié aún más la tragedia de los personajes. Hermosísimo.

by Vazquez (80 años del nacimiento de un mito), de Antoni Guiral

Biografía de Vázquez, con un pequeño repaso de algunos de sus personajes más conocidos. Es interesante porque el personaje lo es. Y permite recordar a algunos personajes que tenía olvidados desde mi más tierna infancia de lector de tebeos a la hora de la merienda cena que me daba mi madre al regresar del colegio...

Tala, de Thomas Bernhard

Monólogo interior del invitado a una cena de ricos a los que les gusta frecuentar la sociedad de artistas en Viena. La cena es posterior al entierro de una actriz que frecuentó esos círculos. El monologuista no deja títere con cabeza, poniendo a todos a caer de un burro: a los dueños de la casa los tacha de borracho (él) y de cursi (ella); a un actor del Burgtheater lo tacha de patán e inepto, a una directora de revista y escritora de quiero y no puedo, que ha derivado a un arte burgués y ampuloso; al resto los tacha de jóvenes y frívolos. Y todo le repugna, todo le parece pestilente y vacío. Y no digo yo que no tenga razón, pero no me gustaría tener en casa aun fulano que se pasa toda la velada sentado en un sillón de orejas y musitando para sí mismo.

De todas formas, me gustó; es entretenido, pero realmente uno termina preguntándose si Bernhard está siendo justo con la sociedad que le rodea.

Cuentos imprescindibles, de Chekhov

Maravilloso. Todos son buenos. El pabellón número 6, y La dama del perrito fabulosos. El del beso es increíble. Bellísimo libro.